ARQUITECTURA CIVIL
CASONAS
BLASONADAS
Hay, en la Villa, casas en las que se conjuga, en unas, su
construcción representativa de una época (ss. XVII-XVIII,
generalmente), y, en otras, su papel histórico por diferentes
razones. En ambas subyace un pasado glorioso que merece la pena
ser recordado.
El número de edificios cuyas fachadas ostentan blasones es de
unos 12 ó 13, habiendo desaparecido con el tiempo algunos de
éstos, como consecuencia del comercio ilícito o de la
ignorancia y derribos inmisericordes, sobre todo en el siglo
pasado y principios del actual. En su día, dichos edificios
fueron moradas de hidalgos o escuderos ennoblecidos que, por
derecho propio de su estado, tenían el privilegio, entre otros,
de poder colocar su escudo de armas en sus casas solariegas.
Muy difícil es el estudio acertado y detenido de los blasones
del pueblo: Es menos fácil desentrañar la maraña de los
entronques familiares en los escudos labrados en piedra que, por
su significado, se han hecho venerables y cuyo número es de 16,
correspondiendo, a juzgar por su estilo, desde el siglo XVI a
últimos del XVIII y principios del XIX.
Entre 105 edificios blasonados merecen especial mención la casa
del Inquisidor y la casa-palacio que fue del Marqués de
Gastañaga, ambas en la calle Ramón y Cajal, números 6 y 7,
respectivamente.
Casa del
Inquisidor. Tiene dos
plantas con fachada, original de ladrilío y sillarejo,
actualmente enfoscada, huecos con molduras, balcones de forja,
gárgolas de cinc y dos escudos del siglo XVI. Su aspecto es
austero interior y exteriormente, conservándose unas arcada~ de
granito a modo de claustro, así como arquerías de ladrillo
antiguo.
Casa del
Marqués. Ha sufrido
ampliaciones, habiendo sido casi demolida la primitiva. Tiene dos
plantas y bodega. Fachada enfoscada y escudo del siglo XVII con
grandes huecos de ventanales con rejería de forja de interés.
Tenía, la primitiva, portón clásico y zaguán con un patio
interior cuadrangular con empedrado fino y columnas dóricas de
piedra que sostenían un corredor. Había, alrededor del patio,
asientos de piedra y aquél estaba adornado con enredaderas y una
palmera.
El marquesado de Gastañaga fue otorgado a Don Francisco Antonio
de Augusto y Salcedo, Alava y Medrano, Virrey de Flandes y
Cataluña, Caballero de Alcántara, el 25 de Febrero de 1686.
Casa de los
Beneficiados de Santa María, Plaza Mayor, 18. La fachada es de ladrillo y mampostería con
elementos neoclásicos, rematada con un frontón con un escudo en
el que figuran las armas de la iglesia de Santa María: una vara
florida de azucenas saliendo de un jarrón. A modo de crestería,
unos adornos de barro cocido. Desde la balconada corrida de forja
del siglo XVIII presenciaban los festejos y regocijos en la plaza
los beneficiados de Santa María.
Se dice que, en tiempos, los cabildos de ambas iglesias
utilizaban el balcón de San Pedro, pero, al desavenirse,
decidieron tener cada cual su balcón propio.
Esta fachada guarda semejanza con la del Ayuntamiento, sirviendo,
junto con la de la iglesia de San Pedro, de enmarque típicamente
castellano.
Casa de los
Regidores, Calvo Sotelo,11. Es un edificio del siglo XVIII, de ladrillo
prensado, con dos escudos y tres balcones con hierros de forja de
idénticos dibujos, presentando una de las cornisas más bellas,
quizás, de los edificios civiles de la localidad. Antes de
someterla al proceso de restauración que ha sufrido, tenía unos
artesonados de yeso labrados a punta de navaja que pudieran tener
reminiscencias moriscas.
Casa del Obispo,
Calvo Sotelo, 20. Es un
edificio de dos plantas muy deteriorado en la actualidad, al
estar deshabitado. La planta baja se encuentra enfoscada con
mortero de cemento, arena y trozos de ladrillo y con tapial,
propio de los siglos XVI y XVII, con cornisa corrida de ladrillo
moldurado a tizón y a pico. Buena reja de balcón de forja del
siglo XVII.
En su fachada campean, en piedra, las armas eclesiásticas del
ObispoVadillo, que fuera, primero colegial del Colegio Mayor de
Santa Cruz de Valladolid, luego canónigo de la Catedral de
Palencia y después Obispo de
Cuenca.
La casa fue propiedad de su madre, Doña Antonia, de quien la
heredó, según testamento otorgado en Alaejos el 11 de enero de
1563, ante el escribano real de Millones, Pedro Castrejón,
estando presentes como testigos, Agustín Moreno, Juan Carrasco y
Cristóbal Ruano el Viejo. Posee unas enormes y espaciosas
bodegas con arcos de ladrillo de refuerzo ya que, hasta hace
poco, fue lugar de elaboración y conservación de los ricos
caldos de Alaejos.
Casa de los
Delgado, General Sanjurjo, 7-9. Data del siglo XVIII. Es un edificio de dos
plantas, con escudo de piedra labrada en el lateral, con rejas
artísticas de forja en ventanas bajas y, en la planta primera,
puertas balconeras con barrotes de forja de la época. Ladrillo
aplantillado en los muros de carga y de cerramiento. Excelente
colocación en obra de ladrillo cara vista con juntas rehundidas.
Cornisa corrida de ladrillos a tizón moldurados.
Fue propiedad de Don Manuel Luis, Don Leandro y Don Tomás
Delgado Díaz, hidalgos castellanos cuya sentencia o autor
resolutivo de hidalguía, mediante ejecutoria, se remonta al año
1770.
Casa de los
Sánchez, General Sanjurjo, 6-8. Edificio de dos plantas del siglo XVII con muros
de carga de ladrillo aplantillado a matajunta. Ventanas
protegidas con reja de forja sin dibujos. Ventanas balconeras con
barrotes adornados. Cornisa corrida con ladrillos moldurados,
colocados a tizón y a sardinel, de aspecto noble, con fachada
constructivamente bien resuelta. En ella es posible que habitase
Doña Catalina Sánchez, que obtuvo sentencia ejecutoria de
hidalguía de la Real Chancillería de Valladolid el año 1516 y
posteriormente, Don García Sánchez Hidalgo que, en el año
1540, volvió a obtener ejecutoria de su estado de hidalgo.
Casa blasonada con escudo del siglo XVII, sita en el típico
corro de Gonzala Santana. Ha sido recientemente restaurada, con
dos plantas y bodega. Fachada enfoscada con escudo. Carpintería
de madera y rejeffa forjada.
Casa del
Rincón, Lucas Martin, 16. Se alza en el corro de Lucas Martín.
Recientemente restaurada. Fue propiedad de los PP. Jesuitas (hay
quien sostiene que fue beaterio o convento) y así lo daba a
entender un escudo de pizarra, muy deteriorado, con las armas de
la Compañía. Tenía una capilla con varios altares con
esculturas religiosas de la Escuela Castellana del siglo XVII o
XVIII, una de ellas de San Ignacio de Loyola. Una lápida
conmemorativa de mármol blanco, debajo de un escudo de armas
gentilicias, recuerda la estancia del padre Hoyos en la
localidad, en el año 1730.
Casa de la
Zilla, Zabacos,28.
Edificio de dos plantas y bodega. Fachada de ladrillo y tapial
formando muros de carga. Cubierta de teja árabe. Rehundidos en
forma de veneras, los arcos de medio punto. Rejería de balcones
de cierto interés, así como la aldaba de la puerta principal.
Es probable que fuese la zilla de Alaejos y Valdefuentes (luego
despoblado) y era el lugar donde se recogían y almacenaban los
diezmos que correspondía diezmar a cada feligrés (tazmia) -en
grano y vino, generalmente-de los productos obtenidos a los
cabildos de Santa María y San Pedro.
OTROS EDIFICIOS DE
INTERES
Ayuntamiento,
Plaza Mayor, 1.
Edificio público con dos
plantas que ocupa el extremo más occidental de la plaza, cuya
fachada recorre una amplia balconada. Es una fábrica a ladrillo
visto con un tercer cuerpo formado por dos torretas laterales con
un pequeño remate ondulado que flanquea un templete en cuyo
frontón triangular se colocó el reloj de la Villa y donde se
aloja actualmente una lápida de mármol blanco que reza:
«Constitución democrática de 1869» que quizás sustituye o
cubre a otra que haría referencia al año o monarca reinante
durante su construcción, o bien ocupe el hueco de un escudo
real. La obra se corona con un castillete de forja que sostiene
el carillón con gran campana.
Es de la primera mitad del siglo XVIII. Presenta rejería de
forja de interés en los ventanales que dan a la calle de Lucas
Martín.
Antiguo Hospital
del Buen Pastor, Plaza de Santa María.

Edificio del siglo XVII
recientemente restaurado y que, en la actualidad, alberga los
servicios del centro de salud de la comarca.
Los muros de carga, de adobe y verdugadas de ladrillo, tienen
estructura horizontal de madera, cubierta de teja árabe. Sobre
la puerta principal hay un tejadillo a tres aguas sostenido por
dos columnas de piedra velilla blancas de orden dórico, bajo el
que se cobija una hornacina con un Cristo Crucificado antiguo. A
la izquierda, según se entra, hay un azulejo con el rótulo:
Hospital del Buen Pastor, en letras mayúsculas
En este Hospital celebró su primera Misa el franciscano
eibarrés Martín Ignacio de Loyola sobrino-nieto de San Ignacio
de Loyola y que dio dos vueltas al Mundo en el Niglo XVI y
naufragó tres veces.
Su fundación, como hospital para enfermos pobres, es incierta.
En el año 1753 lo tomaron a su cargo los Hermanos del Buen
Pastor, que dirigía un clérigo. En el año 1785 se formó, con
protección real, una Sociedad Caritativo Económica cuyas rentas
eran, casi exclusivamente, las limosnas que se recogían y, para
aumentarlas, se estableció una fábrica de velas de sebo según
método de Mr. Du-hamel y otra de esteras de Vacero. La Guerra de
la Independencia destruyó esta Sociedad y las fábricas, no así
el edificio que, a pesar de los avatares de uso, ha llegado hasta
nuestros días.
Patio interior
del inmueble N.º 3 de la Plaza Mayor.
Pudiera clasificarse como
obra de decoración popular empleando como materiales
ornamentales guijarros de distintos tamaños y colores que
exornan estructuras de obras imitando el artesonado del coro alto
de Santa María, una silla gestatoria o trono pontificio y el
escabel donde Felipe II apoyaba su pie gotoso, réplica del que
se conserva en el Real Monasterio de El Escorial. Actualmente
sufre algún desperfecto y merecería ser conservado arbitrando
el tipo de ayudas precisas a la propiedad de tan curiosa muestra
de arte popular de principios de siglo.
Otros muchos edificios alejanos importantes no han podido
conservarse, pero merecen algún tipo de mención, sobre todo
dos, el castillo y el convento de San Francisco. Este último,
sito en el pago llamado El Conventillo, fue fundado en el siglo
XVI por don Francisco de Fonseca para la orden de los
franciscanos descalzos, pero fue arruinado durante la Francesada
y, poco a poco, ha quedado reducido a unos cuantos vestigios.
Del castillo-fortaleza, situado en el centro geométrico de la
calle Ronda del Castillo, en La Cava, se conservan algunos restos
del muro y la mayor parte del foso que lo rodeaba, por lo que
hemos podido sacar algunas conclusiones. Los materiales de
construcción parecen ser mampuesto de peña alternado con
sillares de arenisca de mejor calidad, pero más escasos,
observándose, además, algunas bóvedas de ladrillo de los
subterráneos. También es posible intuir que era de planta
cuadrada con lienzos de unos 60 metros de longitud y cuatro
torreones de unos 15 metros de lado en la base, una parte aún
aguanta en pie. Un segundo anillo defensivo, del que no se
conservan más que indicios, pudo estar compuesto por la torre
del homenaje. Estos datos, aunque difícilmente observables en
las ruinas, pueden contrastarse con las descripciones que se
conservan, que confirman lo que hemos dicho. Estas añaden
ciertos detalles sobre la existencia de puente levadizo, patio de
armas y algunas estancias. También sabemos, por los documentos
citados, que fue construido durante el siglo XV, siendo de vital
importancia en la Guerra de las Comunidades, cuando aguantó con
éxito, en el otoño de 1520, el asedio de los comuneros. Fue
definitivamente abandonado en el siglo XVIII, desde entonces
comenzó a arruinarse.
"Billete de loteria en el que rezaba la siguiente leyenda:Vivienda de la localidad vallisoletanade Alaejos,realizada en ladrillo rojo de tradición árabe,con soportal y balconada con barandales de rejeria"
ESCUDO DE ARMAS
DE ALAEJOS.
La Villa hace por armas: Escudo rectangular cuadrilongo.
En campo de azur, una estrella octipuntada de plata, perfilada de
sable. Timbrado de corona ducal (círculo de oro enriquecido de
pedrería, realzado por ocho florones, de los cuales, cinco
vistos).
Su origen es dudoso aunque, al haber sido el pueblo señorío de
los Fonseca, es probable que adoptase las armas de su señor.
El significado de la estrella, tenido como más usual, es el que
simboliza la constancia en servicios al soberano en empleo de
ministro o consejero que, como estrellas que reciben su luz del
sol, han de comunicar los rasgos de justicia del monarca al
pueblo.
PERSONAJES ILUSTRES
Pueden catalogarse en los siguientes grupos: Militares,
Políticos y Clérigos, con algún representante de las Ciencias.
Que Alaejos ha sido fecundo en varones insignes, descollando,
innumerables de sus hijos, en virtudes e ingenios ilustrados, lo
confirman D. Cristóbal Salamanqués, conocido por su gran valor
y talentos militares; D. Cristóbal Marqués, Gobernador de
Gravelinas y Teniente Maestre General en Flandes; D Juan
Salamanqués, General de Artillería y Gobernador de la Plaza de
Olivenza; D. Juan de la Puente, presidente de Castilla; D. Manuel
Arias Porres, dos veces presidente de Castilla, Gobernador del
Reino, Arzobispo de Sevilla y Cardenal de la S.I.R; D. Antonio
Paino, Obispo de Orense y Zamora y Arzobispo de Sevilla; D. Juan
Fernández Vadillo, Canónigo de la Catedral de Palencia y Obispo
de Cuenca; Fray Lucas Parada de Lozoya, gerónimo, electo Obispo
de Zamora; D. Pedro Salamanqués, Obispo Electo de Avila y
confesor del Emperador Carlos V; el Padre Valero de Ledesma,
jesuita; Fray Pablo o Manuel de San Bernardino, franciscano; Fray
Juan Carrasco, de los Clérigos Menores; Fray Francisco
Fernández, Doctor en Teología en la Universidad de París; el
Padre Bernardo Recio, jesuita; Fray Miguel de Alaejos, de quien,
siendo Prior de San Lorenzo el Real, refieren las crónicas de la
Orden que, habiendo sido consultado por el rey D. Felipe II en un
negocio de gravedad e importancia, le contestó con tanta
entereza que el Monarca dijo «Como no faltó un San Ambrosio
para un Teodosio, tampoco un Fray Miguel de Ala ejos para un
Felipe II».
En Alaejos nació también C. Manuel Villaescuso y Perlines,
insigne canonista del siglo XVII y autor de varias obras
científicas de dicha disciplina académica.
Ya en el Siglo de las Luces brillaron D. Antonio Hernández
Morejón y sus hermanos sacerdotes D. Marcos y D. Sebastián,
habiendo renunciado, este último, a un obispado en América. El
primero estudió en Vich y la Universidad de Cervera. Desde 1793
estudió Medicina en Valencia siendo un docente extraordinario.
Fue, entre otros muchos cargos, eminente científico y médico
castrense en Mahón, donde atajó una grave epidemia de escorbuto
que diezmaba las tropas de la guarnición.
Al estallar la Guerra de la Independencia fue nombrado director
de los Hospitales Militares de Orihuela y Consultor General de
los reinos de Valencia y Murcia, donde desarrolló una encomiable
labor, al librar a estas regiones de la fiebre amarilla.
En 1815 fue designado Protomédico del Ejército de Aragón y,
posteriormente, de los Ejércitos Nacionales. Ocupó una cátedra
de Clínica en el colegio de San Carlos y fue Médico de Número
de la Real Cámara, Consultor de la Suprema Junta de Sanidad del
Reino y Vicepresidente de la Academia de Medicina de Madrid y ya
a caballo de los siglos XIX y XX nació y murió la filántropa
señora Doña Gonzala Santana, conocida popularmente como «La
pollita de oro».
Adolfo-M. Araújo y González
A.P.C.A.