GASTRONOMIA


 
 
 

Nuestra tierra es rica en tradiciones y costumbres por eso no podemos olvidarnos de nuestros sabrosos platos típicos.
El año comienza con las importantes matanzas que mantendrán nuestras despensas repletas durante todo el año. Normalmente se hacen como en el resto de la región, con la única y peculiar diferencia de que nuestras morcillas son elaboradas con la sangre del cerdo, acompañadas del pan y la cebolla que ya han sido picados el día anterior y todo esto es condimentado con ajos, cominos, clavillo, orégano, grasa de cerdo y pimentón, por último nuestras morcillas se cuecen en el agua donde anteriormente han sido cocidos el zabaco (estómago del cerdo) y la asadura (corazón y pulmones) que se utilizaban para hacer los chorizos de bofes, llamados también flamencos, que servían para acompañar nuestros cocidos.
Uno de los derivados del cerdo es la manteca, importante ingrediente a la hora de elaborar nuestros dulces caseros, entre ellos podemos destacar los bollos, las pastas y los «arrastraos», hechos con los famosos chicharrones que es lo que queda después de derretir la manteca a fuego lento.
Dejando atrás nuestras matanzas pasamos al día de San Antón, fiesta celebrada principalmente por los mozos que se reúnen para cenar la típica alubiada, que consiste en acompañar a las alubias con las orejas, el rabo y el morro del cerdo previamente adobados en nuestras tinajas y secados al amor de la lumbre.
Famosas son también las meriendas que se celebran el jueves de compadres y el jueves de comadres (los dos jueves de las dos semanas anteriores al domingo de carnaval o Domingo Gordo) que más bien son meriendas infantiles, celebradas por los niños en los pinares cercanos al pueblo, donde dan buena cuenta de la popular tortilla castellana, la torta y las castañas pilongas. Seguidamente viene el domingo de carnaval (3 días después), donde destaca el suculento cocido con morcón (chorizo hecho en la tripa cular del cerdo) y como postre un apetitoso arroz con leche condimentado con canela y ralladura de limón.

 


Tampoco podemos dejar de lado la tradicional fiesta de San José, allá por el 19 de marzo, día en el que los mozos invitan a las mozas a comer rosquillas de San José.
De aquí pasamos ya, a la Semana Santa. Antiguamente, se solía dar de comer potaje a los pobres en la iglesia de Santa María, y como postres típicos de esta época tenemos las flores hechas al molde que son una masa crepera frita con una fina lluvia de azúcar. También son muy importantes para estos días las torrijas, exquisitas rebanadas de pan emborrachado con leche y bañadas con miel, estos postres suelen ir acompañados con un trago de limonada
Aprovechando la primavera podemos disfrutar de un día campestre celebrando San Isidro, fiesta en la que las mozas invitan a los mozos a comer la tradicional empanada hecha de panecillo dulce y reí lena de embutido acompañada de la popular tortilla castellana hecha al estilo de nuestras abuelas, montando las claras en 3/4 añadiendo las yemas, la patata y la cebolla en crudo y frita sobre las brasas de la lumbre.
Y para finalizar este repaso por nuestra apetitosa gastronomía llegamos a la celebración de Todos los Santos, día en el que podemos degustar los sabrosos buñuelos de viento, a veces rellenos de una riquísima crema pastelera.
 
 

CONCHI ALONSO
CELESTINA SANCHEZ
ISABEL MARTIN SANCHEZ
A.P.C.A.