Una larga historia
 
 
 
 
 
Las características orográficas y geográficas de las diversas zonas del País Vasco han condicionado en gran medida su evolución histórica, así como sus rasgos culturales y el carácter de sus gentes. Tanto en la costa como en los valles del interior y en las llanuras alavesas se encuentran numerosos vestigios prehistóricos que permiten confirmar la temprana presencia humana en esta zona. Frente a las teorías, muy a menudo salpicadas de mitos, que tratan de buscar orígenes exóticos al pueblo vasco, en la actualidad se tiende a pensar que se desarrolló sobre el terreno a partir del hombre de Cromagnon, del que se han encontrado rastros suficientes como para saber que vivió en estas tierras. A medida que iba adquiriendo diversas habilidades, pudo ir desarrollando también su propio idioma, el euskera, al que no se han podido encontrar parientes próximos entre las lenguas vivas y que se considera anterior incluso a las lenguas indoeuropeas.

Diversas colectividades humanas se fueron convirtiendo en tribus que mantenían escasos contactos entre sí, y menos aún con otros pueblos. Los romanos, los primeros colonizadores sistemáticos del continente europeo, tuvieron también una fuerte presencia en la Península. Cruzaban el País Vasco -frontera natural entre la Península y el continente- algunas de sus calzadas principales, y explotaban yacimientos de mineral de hierro próximos a la costa. Alcanzaron cierta implantación en Alava, pero los valles del norte se les resistieron, y tampoco insistieron demasiado, intimidados sin duda por aquellas montañas y desfiladeros bien defendidos por los naturales que allí habitaban.

Otro tanto sucedió con los pueblos bárbaros, así como los musulmanes, frenados en su avance en la frontera sur de Alava, donde instaló sus líneas defensivas el rey de Navarra, de quien dependían gran parte de los territorios vascos. La dependencia de estas tierras de la monarquía navarra era meramente nominal, porque en realidad quienes dominaban los valles eran los señores feudales, los jauntxo, poderosos en sus casas-torre. Divididos en bando, vivían enzarzados en conflictos perpetuos por la posesión de la tierra, el cobro de impuesto, la explotación de los bosques, etc.

En el siglo XIII, Castilla anexionó gran parte del País Vasco, rompiendo éste sus tradicionales vínculos con Navarra. Pero los reyes castellanos padecieron también el carácter irreducible de los nobles locales, los Parientes Mayores, cuyas torres acabaron desmochando en el siglo XV para aplacar sus ánimos por medio de estas mutilaciones arquitectónicas.

A medida que se iba desarrollando el comercio, en relación siempre con su posición estratégica, el País Vasco se iba homogeneizando con su entorno, pero este fenómeno afectaba fundamentalmente a las ciudades portuarias o a las que acogieron importantes mercados o aduanas. En los valles del interior no se percibieron cambios sustanciales durante muchos siglos. Los Fueros vascos fueron abolidos a finales del siglo XVIII, y esta circunstancia fue el germen de numerosos conflictos, no siendo ajenas las guerras carlistas del siglo XIX en las que, en torno a un conflicto dinástico que actuó como catalizador de las tensiones, se enfrentaron una incipiente visión estatalista y la visión foralista que deseaba preservar las peculiaridades vascas. A finales del siglo XIX, el País Vasco comenzó a perder su relativo grado de soberanía, hecho que durante el franquismo se acentuó y dio lugar al intento de anulación de todos sus rasgos específicos. Cuatro años después de la muerte de Franco, el País Vasco se dotó de un Estatuto de Autonomía, aprobado en 1979, y es en la actualidad una de las diecisiete Comunidades Autónomas del Estado Español. Dispone de Parlamento y Gobierno autónomo, así como de competencias propias en materia de Sanidad, educación, Seguridad, Cultura, Gestión económica, Justicia, etc. La Comunidad Autónoma del País Vasco, a su vez, está dividida en tres territorios Históricos: Alava, Bizkaia y Gipuzkoa, que cuentan asimismo con órganos propios de gobierno, las Diputaciones Forales, a través de las cuales se gestionan en el ámbito territorial algunas de las competencias transferidas por el gobierno central a esta Comunidad de poco más de 2.100.000 habitantes.
 

EL EUSKARA, UN PATRIMONIO EXCEPCIONAL

El Euskara es, junto con el castellano, lengua oficial de la Comunidad Autónoma Vasca. Se trata de un auténtico tesoro cultural, una reliquia viva y única que, además, es medio de expresión y comunicación de muchos vascos. Después de siglos de recesión, en la actualidad vive una cierta recuperación y su uso se ha extendido a todos los campo, como la enseñanza, la universidad, los medios e comunicación, etc.
Algunas de las expresiones más genuínas del País, como los bertsolaris, auténticos poetas que improvisan sus composiciones, están fuertemente vinculados al Euskara.
 

DEPORTES RURALES

Los juegos y deportes populares vascos están basados en la fuerza y guardan una relación directa con los quehaceres cotidianos de caseríos o baserritarras y pescadores, recreación lúdica y competitiva de la rutina diaria. En la actualidad los deportes rurales o "Herri Kirolak" son uno de los actos principales de las fiestas y celebraciones de las localidades vascas.
Existen numerosas modalidades, pero las más espectaculares son el levantamiento de piedra o "harriketa", en ocasiones de más de 300 Kg., el corte con hacha de tronco o "aitzkora" y la "idi-probak" arrastre de piedras efectuada por una pareja de bueyes.
En verano, todos los pueblos de las costas son escenarios de las regatas de traineras, embarcaciones propulsadas por remeros, que atraen a numeroso público.
 

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