Un País natural
 
 
 
 

Los pocos más de 7000 kilómetros cuadrados de superficie peninsular que ocupa el País Vasco acogen una gran variedad de paisajes y entornos naturales en los que se diferencian claramente la franja costera, verde y montañosa, de las grandes llanuras meridionales de Alava, en los que se anticipan ya las características orográficas y climáticas de la meseta castellana.
La superficie del País Vasco, asemeja un papel arrugado cubierto por un tapiz verde, en donde las cordilleras montañosas dan lugar a profundos valles, ríos y numerosas formaciones geológicas de interés, como las Peñas de Aia, que con 300 millones de años, es la montaña más antigua del País Vasco. Esta particularidad orográfica ofrece al visitante la oportunidad de estar en contacto con una naturaleza que, en muchos lugares, preserva su estado original.
La practica totalidad de las áreas montañosas, cuentan con itinerarios bien señalizados, para la práctica del senderismo y la bicicleta de montaña. Sin duda la mejor manera de conocer los todavía extensos hayedos y robledales que han sobrevivido a la plantación del pino insignis.
El País Vasco cuenta en la actualidad con varios Espacios Naturales protegidos, y otros en vías de serlo, en los que se están desarrollando importantes proyectos de recuperación de fauna y flora. Son los de Valderejo, Urkiola, Gorbeia, Aralar, Aia, Entzia, Izki, Aizkorri, Pagoeta, Ranero y los Jorrios.
De todos ellos merecen especial atención el Parque de Gorbeia, a caballo entre Alava y Bizkaia, donde se asienta una estable población de ciervos y corzos, además de otros mamíferos como el jabalí, la nutria o el visón europeo.
Valderejo es el otro punto emblemático. El río Purón, que atraviesa el valle, y su desfiladero, ofrecen un espectacular paisaje con hermosas cascadas y pozas. El parque alberga una rica fauna que, en algunos casos como el del buitre leonado -símbolo del parque-, es fácilmente observable. A estos espacios se añade Urdaibai, declarada Reserva de Biosfera para la UNESCO en 1984. El valle fluvial que conforma la ría de Gernika es un privilegiado punto de observación para los aficionados a la ornitología.

En los cerca de 200 kilómetros de cornisa se alternan los acantilados -algunos de altura respetable- en estuarios, marismas y playas.
La mayoría de las playas vasca están bien dotadas de servicios y son una inmejorable plataforma para la práctica de numerosos deportes náuticos. Así, las bahías de Hondarribia, Donostia-San Sebastián y Plentzia, ofrecen buenas condiciones para el windsurf  y la vela ligera; y no debemos olvidar los embalses de Ullibarri en la llanura alavesa, un autentico mar interior que cuenta con dos clubes náuticos en un entorno natural realmente bello.
El oleaje del Cantábrico da lugar a zonas especialmente adecuadas para la práctica del surf. Zarautz, Zumaia y Sopelana son escenarios habitual para los surfistas, pero el lugar emblemático, es Mundaka y su célebre ola "de izquierda".
Pero si en la tierra las opciones de ocio son múltiples, lo mismo ocurre en el fondo del mar, con numerosos lugares para bucear con escafandra o en apnea. Lugares para subrayar son el cabo de Matxitxako, Villano y Ogoño en Bizkaia y la franja costera de Igeldo y Jaizkibel en Gipuzkoa.
 

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