25 Preguntas para concerte
Las
veinticinco preguntas siguientes han sido elaboradas para medir tu
capacidad de elegir tus propias realización y felicidad. Respóndelas lo
más objetivamente posible y evalúate a ti mismo y a tu actual manera de
vivir. Las respuestas que sean afirmativas indican dominio de sí mismo
y buena capacidad decisoria.
1. ¿Crees que piensas por ti
mismo?
2. ¿Eres capaz de controlar
tus sentimientos?
3. ¿Tus motivaciones son
interiores o exteriores?
4. ¿Te has liberado de la
necesidad de aprobación?
5. ¿Eres tú quien establece
tus propias reglas de conducta?
6. ¿Te has liberado de tu
necesidad de justicia y equidad?
7. ¿Puedes aceptarte tal como
eres y evitar los reproches?
8. ¿Estás libre de la
necesidad del "culto al héroe"?
9. ¿Eres un hacedor o un
crítico ?
10. ¿Te atrae lo misterioso y
lo desconocido?
11. ¿Puedes evitar describirte
a ti mismo empleando términos absolutos?
12. ¿Puedes quererte a ti
mismo todo el tiempo?
13. ¿Puedes tomarte tu propio
descanso?
14. ¿Has eliminado todas las
relaciones de dependencia?
15. ¿Has eliminado de tu vida
las acusaciones e imputaciones?
16. ¿Has logrado dejar de
sentirte culpable?
17. ¿Eres capaz de evitar
preocuparte por el futuro ?
18. ¿Puedes dar y recibir amor?
19. ¿Puedes evitar la ira
paralizante en tu vida?
20. ¿Has eliminado las
tácticas postergatorias como estilo de vida?
21. ¿Has aprendido a fracasar
eficientemente?
22. ¿Puedes gozar y disfrutar
de algo espontáneamente?
23. ¿Puedes apreciar el humor
y crearlo?
24. ¿Te tratan los demás como
quisieras que te traten?
25. ¿Estás motivado por tu
potencial de crecimiento y desarrollo o por la
de reparar tus deficiencias?
En
cualquier momento dado de tu vida, puedes elegir contestar
afirmativamente todas estas preguntas si estás dispuesto a rechazar
muchos "tendría" y "debería" que has aprendido en el transcurso de tu
vida. La verdadera opción radica en decidir ser personalmente libre o
permanecer encadenado a las expectativas que los demás tienen de uno
mismo.
Wayne W. Dyer
¿Qué es arte?
“ El arte es la expresión de los más profundos pensamientos por el
camino más sencillo.”
Albert Einstein
“El arte es sobre todo un estado del alma.”
Marc Chagall
“El arte no es una cosa, sino un camino.”
Elbert Hubbard
“La belleza artística no consiste en representar una cosa bella, sino
en la bella representación de una cosa.”
Immanuel Kant
“La ciencia es el pedestal de la verdad, el arte el de la belleza.”
Nicolas Salmerón
“Lo ideal, sentido con profundidad y expresado con belleza: he ahí el
arte.”
Emilio Castelar
“Los espejos se emplean para verse la cara, el arte para verse el alma.”
George Bernard Shaw
“Todo pasa. Sólo el verdadero arte es eterno.”
Téophile Gautier
“La belleza es verdad y la verdad belleza, no hace falta saber más que
esto en la tierra.”
John Keats
“En el arte como en el amor la ternura es lo que da fuerza.”
“No
tengo por qué recordarte que la expresión es en sí misma el supremo y
único modo de vida para un artista.”
Oscar Wilde
“El arte es una recreación selectiva de la realidad de acuerdo con los
valores y juicios metafísicos del artista.”
Ayn Rand
Razón y pasión
Tu alma suele ser
un campo de batalla en el que tu razón y tu entendimiento luchan con tu
pasión y tu deseo.
Querría
pacificar tu alma y transformar la lucha y la división en unión y
armonía. Pero, ¿cómo lograrlo si no eres tú mismo el pacificador de
todo cuanto bulle en tu interior? Tu razón y tu pasión son el timón y
las velas de tu alma en viaje. Si
pierdes tus velas o pierdes tu timón, podrás únicamente conmoverte y
navegar sin rumbo o quedarte inmóvil en el mar. Porque cuando la razón
gobierna sola se convierte en poder restrictivo, y a su vez la pasión
se convierte sin gobierno en llama que arde hasta desaparecer. Haz
entonces que tu alma eleve tu razón a la altura de la pasión, y pueda
así cantar. Y guía tu pasión con la razón, para que cada día viva y
reviva, alzándose desde sus cenizas. Querría que albergaras en ti a tu
entendimiento y tu deseo como a dos huéspedes amados. Sin duda, no
cuidarías más a uno que al otro, porque quien así actúa pierde el amor
y la confianza de los dos. Cuando
te sientes a la sombra de los álamos, en la paz y la serenidad de
campos y praderas, deja a tu corazón decir que Dios descansa en la
razón. Y cuando en la tempestad un vendaval agite al bosque, y
truenos y relámpagos estremezcan el cielo, deja a tu corazón decir que
Dios se mueve en la pasión.Y siendo como eres una hoja y un soplo
en el bosque y en la esfera de Dios, deberías descansar en la razón y
moverte en la pasión.
Nadie puede desvelar para ti sino lo que
reposa semidormido en el alborear de tu entendimiento. El
maestro que camina entre sus discípulos no intenta, si es un verdadero
maestro, ofrecerles su saber; prefiere darles su cariño y su fe.Y
si es realmente sabio, nunca te pedirá que entres en la casa de su
sabiduría: te conducirá hasta las puertas de tu propio espíritu. La
visión de un hombre no puede dar, ni aun por un momento, sus alas a
otro hombre. Y
así como cada hombre se halla solo frente al conocimiento de Dios, así
ha de enfrentar solo cada hombre su comprensión y su conocimiento de la
tierra.
Khalil Gibran
Los
hábitos
El
tiempo le enseña todas las cosas a aquel que vive para siempre, pero no
puedo darme el lujo de la eternidad. Y sin embargo dentro del tiempo
que se me ha asignado debo practicar el arte de la paciencia, porque la
naturaleza no procede jamás con apresuramiento.
En realidad la
experiencia enseña sistemáticamente, y sin embargo su curso de
instrucción devora los años del hombre de manera que el valor de sus
lecciones disminuye con el tiempo necesario para adquirir su sabiduría
especial. Y al final se ha malgastado en hombres que han muerto.
Además, la experiencia se compara con la moda. Una acción o medida que
tuvo éxito hoy será irresoluble e impráctica mañana.
En realidad, la
única diferencia entre aquellos que han fracasado y aquellos que han
tenido éxito reside en la diferencia de sus hábitos. Los buenos hábitos
son la clave de todo éxito. Los malos hábitos son la puerta abierta al
fracaso. De manera entonces que la primera ley que obedeceré, y que
precede a todas las otras es la siguiente: Me formaré buenos hábitos, y
seré el esclavo de esos hábitos.
Cuando era niño, era esclavo de mis
impulsos, ahora soy esclavo de mis hábitos, como lo son todos los
hombres crecidos. He rendido mi libre albedrío a los años de hábitos
acumulados y las acciones pasadas de mi vida han señalado ya un camino
que amenaza aprisionar mi futuro. Mis acciones son gobernadas por el
apetito, la pasión, el prejuicio, la avaricia, el temor, medio
ambiente, hábitos, y el peor de estos tiranos es el hábito. Por lo
tanto si tengo que ser esclavo de los hábitos, que sea esclavo de los
buenos hábitos.
Og Mandino
El sentido de la vida
Me
pedís que os diga cuál es el
sentido de la vida, el objeto de la vida. ¿Qué entendemos por vida?
¿Tiene la vida un sentido, un objeto? ¿Acaso el vivir no es en sí
su propio objeto, su propio sentido? ¿Por qué queremos más? Como
estamos tan descontentos de nuestra vida, como ella es tan vacía,
tan inarmónica, tan monótona, deseamos algo más, algo que esté
más allá de lo que hacemos. Puesto que nuestra vida diaria es tan
hueca, tan insípida, tan sin sentido, tan aburrida, tan in
tolerablemente estúpida, decimos que la vida debe tener un sentido
más amplio; y es por eso que formuláis esa pregunta. No hay duda de
que un hombre cuya vida es muy rica, un hombre que ve las cosas como
son y está contento con lo que tiene, no está confuso; él tiene
claridad, y por lo tanto, no pregunta cuál es el objeto de la vida.
Para él, el hecho mismo de vivir es el comienzo y el fin. Nuestra
dificultad, pues, es que siendo vacía nuestra vida, deseamos
hallarle un objeto y luchar por él. Tal objeto de la vida puede ser
tan sólo idea, sin realidad alguna; y cuando el objeto de la vida es
buscado por una mente estúpida, torpe, por un corazón vacío, ese
objeto será también vacío. Nuestro problema, por lo tanto, es cómo
hacer nuestra vida rica, no de dinero y todo lo demás, sino
interiormente rica, lo cual no es cosa secreta. Cuando decís que el
objeto de la vida es ser feliz, es encontrar a Dios, ese deseo de
encontrar a Dios es por cierto una evasión de la vida, y vuestro
Dios es simplemente una cosa conocida. Sólo podéis abriros camino
hacia un objeto que conocéis; y si construis una escalera hacia eso
que llamáis Dios, eso por cierto no es Dios. La realidad sólo puede
comprenderse en el vivir, no en la evasión. Cuando le buscáis un
objeto a la vida, en realidad os escapáis y no comprendéis qué es
la vida. La vida es relación, acción en la relación; y cuando no
comprendo mis relaciones, o cuando la relación es confusa, busco un
sentido más completo. ¿Por qué es tan vacía nuestra vida? ¿Por
qué somos tan solitarios, tan frustrados? Porque jamas hemos mirado
dentro de nosotros mismos y no nos hemos comprendido a nosotros
mismos. Nunca admitimos que esta vida es todo lo que conocemos, y que
por lo tanto debiera ser comprendida plena y completamente.
Preferimos huir de nosotros mismos, y es por eso que buscamos el
objeto de la vida lejos de la vida de relación. Mas si empezamos a
comprender la acción, entonces hallamos que la relación trae por sí
su propia recompensa. No tenéis que buscar. Es como el amor. ¿Podéis
encontrar el amor buscándolo? El amor no puede ser cultivado. Solo
encontraréis el amor en la vida de relación, no fuera de ella; y es
porque no tenemos amor que deseamos que la vida tenga un objeto.
cuando hay amor, entonces no hay busca de Dios, porque el amor es
Dios.
Es porque nuestra mente está llena de
tecnicismos y supersticiosas musitaciones, que nuestra vida es tan
vacía; y es por eso que buscamos un objeto más allá de nosotros
mismos. Para encontrar el objeto de la vida, debemos pasar por la
puerta de nosotros mismos; pero consciente o inconscientemente
evitamos enfrentar las cosas como son en sí mismas, y de ese modo
deseamos que Dios nos abra una puerta que está más allá. Esta
pregunta sobre el objeto de la vida, la formula tan sólo aquel que
no ama; y el amor sólo puede hallarse en la acción, que es
relación.
Krishnamurti
La filosofía práctica
1.
Los objetivos básicos de la Gran Ciencia o filosofía práctica consisten
en el cultivo de la naturaleza racional que todo hombre recibe del
Cielo, en la educación y renovación de los pueblos, y en la búsqueda
del bien supremo o fin último al que debemos dirigir nuestras acciones
para alcanzar la perfección.
2. Ante todo es
preciso conocer el
fin hacia el que debemos dirigir nuestras acciones, es necesario
descubrir nuestro destino, para poder tomar la firme determinación de
dirigirnos hacia él. Una vez tomada esta determinación, nuestro
espíritu se verá libre de toda vacilación e inquietud. En cuanto se
hayan consolidado esta serenidad y tranquilidad de espíritu, gozaremos
de una profunda paz interior que ningún acontecimiento podrá alterar.
Cuando gocemos de esta paz inalterable, estaremos en condiciones para
meditar y para penetrar en la esencia de todas las cosas. En cuanto
conozcamos la esencia de todas las cosas, habremos alcanzado el estado
de perfección que nos habíamos propuesto.
3. Todos los seres
de
la naturaleza tienen una causa y producen unos efectos; todas la
acciones humanas se fundan en unos motivos y dan lugar a unas
consecuencias. El conocimiento de las causas y de los efectos, de los
motivos y de las consecuencias, constituye la raíz del método racional
con el que se alcanza la perfección.
4. Tseng-tsé ha
dicho: Cada
día me formulo a mí mismo tres preguntas fundamentales: ¿He
administrado los asuntos ajenos con el mismo celo y entrega que los
míos? ¿He sido sincero con mis amigos y condiscípulos? ¿He sido fiel,
tanto en mis palabras como en mis obras, a la doctrina aprendida de mis
maestros?
Confucio
Física y misticismo
Las
filosofías religiosas orientales están interesadas en el conocimiento
místico eterno que se encuentra más allá del razonamiento y que no
puede ser expresado adecuadamente con palabras. La relación de este
conocimiento con la física moderna es uno de sus muchos aspectos y ,
como todos los demás, no puede demostrarse concluyente mente sino que
ha de experimentarse de un modo directo e intuitivo. Lo que yo espero
haber logrado, hasta cierto punto, no es una demostración rigurosa,
sino más bien haber dado al lector una oportunidad de revivir de vez en
vez, una experiencia que para mí ha llegado a ser una fuente de
continua alegría e inspiración; que las teorías y modelos principales
de la física moderna llevan a una visión del mundo que es internamente
consistente y que está en perfecta armonía con las visiones del
misticismo oriental.
Para aquellos que han experimentado esta
armonía, el significado de los paralelismos ente los conceptos del
mundo de los físicos y de los místicos está fuera de toda duda. La
pregunta interesante, entonces, no es si estos paralelismos existen,
sino por qué; y, ademas, qué implica su existencia.
Tratando de
comprender el misterio de la vida, el hombre ha seguido derroteros muy
diferentes. Entre ellos se encuentran los caminos del científico y el
místico, pero hay muchos más; los caminos de los poetas, los niños, los
payasos, los chamanes, por nombrar unos cuantos. Estos caminos han
resultado de diferentes descripciones del mundo, verbales y no
verbales, que resaltan diferentes aspectos. Todos ellos, sin embargo,
son sólo descripciones, o representaciones, de la realidad y por
consiguiente son limitados. Ninguno puede ofrecer una imagen completa
del mundo.
Vemos que las formas del físico moderno y del místico
oriental, que al principio parecen totalmente sin relación alguna,
tienen, de hecho, mucho en común. Por lo tanto, no debería sorprender
demasiado que haya asombrosos paralelismos en sus descripciones del
mundo. Una vez aceptados estos paralelismos entre la ciencia occidental
y el misticismo oriental, surgirán un número de preguntas con respecto
a sus implicaciones. ¿Está la ciencia moderna, con toda su sofisticada
maquinaria, meramente re descubriendo la antigua sabiduría, conocida
pro los sabios orientales durante miles de años? ¿Deberían, por tanto,
abandonar los físicos el método científico y empezar a meditar? ¿O
puede que haya una influencia mutua entre la ciencia y el misticismo;
quizá incluso una síntesis?
Fritjof Capra