SOBRE LOS ÚLTIMOS ESPECTÁCULOS


TODO PORQUE RIAS, Estreno en Buenos Aires el 18/06/99

Esto es lo que nos escribe Edy sobre el nuevo espectáculo. ˇGracias Edy por tu valiente testimonio! :

Ya antes de comenzar nos fueron poniendo en clima: como música de fondo teníamos, como es habitual, grabaciones de espectáculos anteriores que lo único que conseguían era aumentar el nivel de ansiedad en el publico. El teatro estaba totalmente lleno y el show venia con atraso.

Finalmente se apagaron las luces y se oyó la voz de Daniel Ravinovich anunciando dos noticias, una buena y una mala: la buena es que el show se vería completo, sin cortes ni modificaciones pese al yeso que debieron colocarle a Marcos Mundstock tras quebrarse una pierna por su infantil fanatismo con el fútbol. Pese a este problema Marcos Mundstock anunció que al curarse volverá a jugar: esta es la mala noticia... para el fútbol.

- Durante el espectáculo se vieron los siguientes números:

- Lo que el sheriff se contó (chistes de saloon)
- Radio Tertulia I
- Serenata tímida (canción pusilánime)
- Loas al cuarto de baño (obra sanitaria)
- Radio Tertulia II
- Daniel y el Señor
- Serenata Astrológica (carta serenatal)
- Gloria de Mastropiero (Tangum)
- Radio Tertulia III
- Serenata Intimidatoria (ultimo aviso)
- Los jóvenes de hoy en día (R.I.P. al rap)

De mas esta decir que el espectáculo no tuvo desperdicio. Cada una de las cosas que hicieron fue excelente. Los mas destacados: Loas al cuarto de baño, donde incluyeron 4 nuevos instrumentos, Gloria de Mastropiero y Los jóvenes de hoy en dia (Jorge Marona y Carlos López Puccio cantando y bailando un rap: de antología, para conseguirlo en vídeo y verlo MUCHAS veces)

Como siempre hicieron el esperado "fuera de programa" que fue uno de los mejores del espectáculo que Uds. verán en España: Educación sexual en el Monasterio.

La conclusión es la misma de siempre: nos dejan maravillados, entusiasmados y con ganas de volver a verlos muy pronto. Eso es todo por ahora. Saludos desde Buenos Aires y hasta pronto. Chau!

Edy "

 


BROMATO DE ARMONIO Estreno en Buenos Aires el 01/07/96


Artículo publicado en LA GACETA (Tucumán, Argentina)

Ante una sala repleta, el quinteto volvió a recoger anoche la gratitud de su público, con otra lograda propuesta que tuvo una fuerte y precisa presencia musical y el acostumbrado humor de alto vuelo.
...El núcleo del espectáculo lo marcó la situación de dos políticos corruptos -Mundstock y Rabinovich-, de un supuesto partido liberal-nacionalista que, tras ganar las elecciones, intentan convencer a un músico de poca monta -encarado por Núñez Cortés- para que amolde el Himno Nacional a las preferencias de su agrupación y del flamante presidente.
Nos salió un concepto virulento, con toques críticos que, sin caer en una cosa de actualidad, tiene un contenido moderno",definió López Puccio. La fecha de esta publicación es del 1 de Julio de 1996.

Artículo publicado en SIGLO XXI (Tucumán, Argentina)
Gira Ibérica. Justamente hacia España partirán los "Luthiers" para hacer una gira de cinco semanas después de terminar su serie porteña en octubre. Entre febrero y fines de marzo harán otra gira por territorio ibérico, antes de regresar a la Argentina para una nueva temporada en el Coliseo.


La fórmula del Humor

Luthier de Les Luthiers: Carlos Iraldi. Colaborador creativo: Roberto Fontanarrosa. Sonido: Oscar Amante. Diseño de iluminación: Ernesto Diz.

Repertorio: Sonata a la carta, Pequeña serenata para grandes instrumentos, Disuacidio. Fragmento de ópera ("La hija de Escipión"), Hematopeya, Cántico enclaustrado de Educación Sexual, Música en serie, Himnovaciones.
Teatro: Coliseo.

Este frasco (que se entrega como sucinto programa de concierto) ya no es aquel inaugural de 1967, de la Cantata Laxaton, sino el último preparado de la química de la risa de Les Luthiers: el Bromato de Armonio. Quien en cambio conserva su identidad pese, paradójicamente, a su índole apócrifa, es Mastropiero. Su vigencia se extiende incluso más allá de la parodia de aquellos pretéritos y solemnes locutores de radios oficiales de música clásica. Hoy los locutores ya no amenizan música seria con voz engolada. Su conquista es anunciarla como los números de un sorteo de quiniela.

Bromatos para la lucidez

Les Luthiers que nacieron esencialmente musicales, regresan otra vez de mano de Euterpe, sin desdeñar su histriónico espíritu burlón de los últimos años. En realidad ésta fue la ecuación predilecta de su trayectoria más reciente. Ecuación en la que los amantes del teatro buscaban más actuaciones y los músicos más parodias de géneros, mientras Les Luthiers echaban a correr sus
deliciosos disparates, sin otra fórmula que el ingenio, la ironía, la elegancia. "Bromato de armonio" no empieza sin antes regalar su broma habitual para esa tertulia despistada y verborrágica que no escucha el gozoso carnavalito barroco que asoma por los parlantes. El primer hallazgo es la presencia de Matropiero (Marcos Mundstock), quién con ayuda de "efectos especiales", bucólicos y eróticos, de Daniel Rabinovich, escribe su partitura "Para Elisabeth", que no es la "Elisa" presunta de Beethoven, pero cuya Sonata a la Carta es tan romántica como este cuasi Brahms que retoza en el exquisito trio de latín (violín de Lopez Puccio), violata (viola de gamba de Jorge Maronna) y piano (auténtico de cola de Nuñez Cortés). Más sencillo en su estructura es el de la Princesa Conegunda (López Puccio con su bonete cónico de hada), encantada más por el instrumento grandioso de Cardozo, que por los que le ofrece su enamorado (Nuñez Cortés): el bass-pipe a vara, la mandocleta, la gaita de cámara, que concluye con la aclaración del laudista principesco (Maronna); una verdadera demostración del arsenal pesado de Les Luthiers. En ese momento aparece otro de los felices inventos, especie de leivmotiv que atraviesa este bromato: "La comisión" de reforma del himno nacional en alguna democracia latinoamericana (cualquier parecido con nosotros es pura coincidencia).
El dúo de políticos (Mundstock-Rabinovich), más Mangiacaprini, el compositor elegido para la ocasión (Nuñez Cortés), gastan los mejores sarcasmos de su artilleria al retratar a toda una fauna nada ejemplar de hombres públicos.
Les Luthiers también se divierten con su cuarteto vocal-instrumental de ayuda al suicida verdadero (Disuacidio), con el fragmento de ópera "La hija de Escipión"en el que Rabinovich le canta frente al balcón a Juana María del Sagrado Corazón y en el que Mundstock se manda un aria belcantista, con ayuda de López Puccio y Nuñez Cortés en sendos teclados "formales" y también con la hematopeya "La redención del vampiro" en el que brilla la vis cómica de Mundstock, burlándose de todos los "chupasangre" que en el mundo (político) han sido y son.
La originalidad de las ocurrencias, el magnífico trabajo en equipo, la precisión milimétrica en la puesta, la ausencia de divismo, fueron siempre el signo de humor inteligente de Les Luthiers, que son ratificados en este "Bromato de armonio", verdadero antídoto contra la estupidez de los chistes y chacotas radiales y televisivos de cada día. Sus lecciones para humoristas de toda laya se sostienen a menudo en un filoso juego verbal, donde las palabras tanmanoseadas y desfiguradas por el mal uso, parecen nacer de nuevo, devueltas a su cauce original y purificadas de solemnidades y de mentiras reiteradas. Entre los ocho números cabe rescatar, todavía, dos. El cántico enclaustrado de "Educación Sexual Moderna"a cargo de unos monjes que dan lecciones con canto gregoriano en la forma de "organum", es decir, en auténticas dos voces en quintas. El tema es casi inédito en Les Luthiers, no obstante las sutiles referencias eróticas a lo largo de su trayectoria. El otro es la reposición de "Quién mató a Tom MacCoffee", un delicioso número de jazz en el que brillan los dedos de
Nuñez Cortés, acompañado en contrabajo por Maronna y en bateria por Rabinovich. La sátira a ciertos policiales norteamericanos es un verdadero canto a la música. El magnífico trio (vocal-instrumental) es el que mató a Tom por desafinado y para salvar el jazz de los malos intérpretes.
Porque hacen resplandecer con alegría las palabras, purificándols con la ironía y porque escriben músicas espléndidas en todos lo géneros (clásicos o populares), que ellos tocan admirablemente en sus propios y eufónicos "instrumentos informales", Les Luthiers merecen gozarse como auténtico lujo del espíritu y de la inteligencia, sin poses doctorales ni pedanterias intelectuales.

 

SOBRE ESPECTACULOS ANTERIORES

Rosario 12 - 12/06/92
No hay mayores secretos: talento, ingenio, desparpajo, coherencia. Esas cosas que el show-business tampoco prodiga con facilidad.

Rev. Noticias - 05/07/92
Son algo así como nuestros Beatles. Con una diferencia a favor: deserción más o menos, siguen unidos. Y siguen creyendo en la felicidad, de la cual sus espectáculos son una forma priviliegiada. Sin perder un gramo de vitalidad y frescura.

Extra - 22/06/92
La calificación de perenne, habitualmente aplicada a las coníferas y las azaleas, es ajustada y precisamente aplicable al humor de Les Luthiers, ...

El País (España) - 22/10/93
Cuando el humor viene así, de esta manera, uno no tiene la culpa si sale del teatro con agujetas en el abdomen y caracolillos en la razón.

La Maga - 24/06/92
Alguna vez, Les Luthiers debieran hacer algo mal. Comentar sus espectáculos se ha tornado casi aburrido.

JOSE LUIS COLL
Son cinco, actúan como uno y satisfacen a millones. No crean que voy a hacer este panegírico de Les Luthiers, por el sólo hecho de que sean íntimos amigos míos, sino porque soy de los que creen que el elogio sólo lo merece quien lo merece, y creo que está clara la redundancia. Hace ya muchos, pero aún dentro de este mismo siglo, cuando yo paseaba por la calle Prim de Madrid, alguien me dijo que pasase al Teatro Marquina a ver un grupo llamado Les Luthiers. Por entonces yo era algo más analfabeto que ahora e ignoraba que "luthier" quería decir "fabricante de instrumentos", y pensé que se trataba de algún grupo progre con mensajes metafísicos o tal vez se tratase de unos saltimbanquis húngaros y/o por qué no?, de una secta esotérica en vía de crear adeptos para misiones inconfesables. Me senté en mi butaca, sin previo pago de su importe por aquello de las influencias, dispuesto a tragarme lo que fuera por mor de la buena recomendación. Poco a poco se me iba abriendo la boca, y no de hambre, sino de asombro ante un grupo que interpretaba magistralmente sus textos llenos de un humor desacostumbrado por lo inteligente y elegante. Un grupo que al mismo tiempo manejaba unos extraños instrumentos fabricados por ellos mismos -de ahí "Les Luthiers"-, que sonaban a cántico celestial pese a haber utilizado para su construcción latas de conserva y los más insospechados enseres o trastos caseros. Pero si he dicho que era asombrosa su manera de interpretar sus textos y su manera también de hacer sonar aquellos instrumentos, no era menos asombrosa su calidad como cantantes, sus tonalidades, su empastamiento de grupo perfectamente armonizado y ensayado, hasta conseguir un trabajo rayano en la perfección. Ustedes saben, o los que me conozcan, que he dedicado mi vida al humor y, debido a mi entusiasmo, con nota bastante aceptale, si la inmodestia no se tiene en cuenta. Con ello quiero decir que me considero con autoridad de criterio suficiente para poder erigirme en crítico positivo, cuando el caso lo merece.
He visto y oido a gentes con verdadera gracia y talento salir a un escenario y hacer que los espectadores se caigan al suelo retorcidos de hilaridad. He visto y oido a grupos de cantantes que me han hecho romper casi mis manos con el aplauso. Pero lo que nunca había visto y oído es un reducido grupo de cinco personas que dominaran las tres secuencias o las tres formas de expresión de una manera tan magistral. Porque Les Luthiers divierten y asombran. se sale de su espectáculo degustando el arte por el arte y la gracia por la gracia. No son músicos de charanga, sino que conocen muy bien un oficio que hay que estudiar mucho y despacio. Así como conocen el arte y la técnica del canto, que hay que ensayar mucho y despacio. Así como también conocen bien la literatura del humor, la creación de la literatura de humor sin la menor concesión a la chabacanería o a la nota de mal gusto.
Creo sinceramente que estos cinco argentinos, estos cinco amigos, estos cinco genios, son un grupo irrepetible con los que raramente nos obsequia la fortuna. Verlos es un placer, pero aún más que un placer, una verdadera suerte. Sólo tienen un defecto. Pero no sé cuál es.