PUERTO DE HONDARRIBIA |
En Hondarribia (Fuenterrabia), sin necesidad de embarcación, al lado mismo del puerto refugio, se encuentra uno de los puntos de inmersión más interesantes de la costa Guipuzcoana. Cualquier mañana de domingo, docenas de buceadores que se desplazan hasta este lugar, pueden dar buena fe de ello.
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LOCALIZACION La zona de inmersión se halla situada en la esquina interior del puerto refugio de Hondarribia, junto a al aparcamiento. Se llega hasta aquí siguiendo la carretera que va a la playa. Una vez pasada esta, seguimos bordeando el mar, que queda a nuestra izquierda, pasamos el club náutico y el edificio de la cofradía de pescadores, y llegamos a una explanada al lado del espigón exterior del puerto. Los días festivos de verano conviene madrugar un poco, si no queremos tener problemas de aparcamiento.
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ACCESOS El acceso a la zona de inmersión se realiza a pie desde el aparcamiento (son unos pocos metros) salvando la escollera de forma sencilla y relativamente cómoda. (Presenta mayores dificultades con las bajamares vivas). Dejamos el coche al final del paseo marítimo, en el puerto refugio. Donde se junta el espigón con el monte se halla el mejor acceso hasta el borde de mar. En caso de ir en grupos grandes, es interesante montar una cadena con el material. Resulta más cómodo descolgarlo desde el muro del espigón que llevarlo por el sendero de acceso, pues así nos ahorramos unos cuantos metros. El suelo es de roca y hormigón, algo incómodo para ir descalzo o con escarpines sin suela. A veces encontraremos una densa cubierta de algas verdes en la parte final del acceso al mar. Cuidado con los resbalones.
DESCRIPCIÓN En principio, se trata de una inmersión sencilla, ideal para principiantes, primeras inmersiones de la temporada o inmersiones nocturnas. Sin embargo, la variedad de fondos que nos encontraremos posibilita contemplar diferentes hábitats en una sola inmersión. Es un auténtico festín para los amantes de la observación de la fauna marina.
Una vez equipados en el agua, descendemos junto a los cubos de piedra que conforman el espigón del puerto, hasta encontrarnos con un fondo de piedra y cascajo a 5 m de profundidad.
Siguiendo la pendiente en dirección NE, atravesamos una zona donde se alternan las algas (Ulva lactuca, Cistoseira sp) y las anémonas (Anemonia sulcata). Ocultos entre las piedras o nadando próximas a ellas encontraremos gran cantidad de pequeños pulpos (Octopus vulgaris) y sepias (Sepia officinalis), así como nécoras (Macropipus puber) que se enfrentan al buceador defendiendo su territorio. Vale la pena entretenernos en observar debajo de los tentáculos de las anémonas para ver algunos de los habitantes que viven protegidos entre ellos. Debemos de tener cuidado con los tentáculos que pueden quedar adheridos a los guantes y provocarnos picaduras en la cara al ir a pinzarnos la nariz. Una vez que nos topamos con la arena seguimos la línea que delimita la zona de transición piedra - arena dejando esta última siempre a nuestra derecha. Atravesamos primero por una zona de piedras de tamaño mediano (8 - 12 m) con gran cantidad de recovecos; en su zona superior es posible ver erizos violáceos (Sphaerechinus granularis), generalmente semicubiertos como protección por trozos de algas o incluso algún plástico. Podremos observar gran cantidad de krabarrocas (Scorpaena sp) tan perfectamente mimetizados que a veces estaremos a punto de poner la mano encima sin darnos cuenta.
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La cabrilla (Serranus cabrilla) es un pariente del mero. Perezoso y glotón, es muy común en las aguas costeras superficiales del Cantábrico, aun cuando está descrito hasta los 600 m de profundidad. |
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La doncella o julia (Coris julis) pertenece a la familia de los lábridos, probablemente el grupo de peces más colorido de nuestras aguas. Los ejemplares de pequeño tamaño son hembras, que cuando alcanzan una cierta talla sufren un cambio de sexo, pasando a ser machos. |
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Ulva lactuca es un alga verde de forma laminar muy característica, extremadamente abundante en esta zona durante el verano. En los ejemplares de mayor tamaño son patentes los orificios causados por la acción de los herbívoros que se alimentan de ellas. |
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| Revoloteando delante nuestro aparecen continuamente pequeñas doncellas que intentan capturar el alimento que se desprende de las rocas por nuestro avanzar. Más tímidos, escondiéndose entre las rocas veremos al serrano y al txiribito (Labrus bimaculatus) Siguiendo el cantil abundan las pequeñas cuevas, justo al borde de la arena, donde es frecuente ver grupos de torpedos descansando. En la arena podemos encontrar gran cantidad de salmonetes husmeando el fondo, sabirones, y no es raro ver algún pez plano semienterrado o incluso un rape al acecho de la presa. Alcanzamos la máxima profundidad, 18 - 20 m, en una zona donde el cantil se vuelve más abrupto y vertical, a la vez que presenta numerosas oquedades, fruto de la erosión desigual de los estratos. En estas grietas es posible observar algún congrio y en las paredes verticales encontramos pequeñas gorgonias blancas (Eunicella verrucosa). |
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El cantil gira hacia la derecha tomando orientación este. En esta zona existe un belén debajo de una losa, depositado por un club de Hondarribia. Llegados a este punto es conveniente iniciar el regreso, que realizamos ascendiendo por la pendiente a una cota superior (3 - 5 m) y siguiendo el recorrido inverso. Conviene tener siempre a vista la arena para no perder la orientación. En nuestro camino aparece una zona de piedras grandes tapizadas de algas rojas, donde es posible ver durdos que se esconden en las grietas y algún centollo (Maja squinado) de grandes dimensiones . |
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Más adelante aparecen grandes bloques de paredes verticales orientadas al este con desniveles de 8 - 9 metros. Merece la pena equilibrarse a dos aguas junto a estas paredes y observar los grandes espirógrafos (Spirographis spallanzani), pequeños gusanos tubículas, así como las anémonas blancas que tapizan las paredes. Durante el verano encontramos gran cantidad de nudibranquios azules y amarillos junto a sus puestas en forma de espiral. En la base hay grietas profundas donde se ocultan bandos de fanecas. La parte superior de dichas cuevas esta tapizada por infinidad de esponjas de variados colores. Frente a esta pared y aislado sobre la arena hay un gran bloque en el que podremos ver docenas de espirógrafos con los penachos branquiales desplegados en busca de alimento. Esta es la zona representada en el croquis tridimensional de la inmersión.
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Los nudibranquios son un grupo de moluscos marinos cuya forma recuerda muchas veces a la de la babosas terrestres. El más familiar para los buceadores que frecuentan esta zona se sin duda el Hipselodoris, de una llamativa coloración azul eléctrica con bandas amarillas. |
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Las gorgonias son animales familiares para los buceadores. Esta es una gorgónia blanca (Eunicella verrucosa), relativamente común en esta inmersión, en las paredes verticales por debajo de los 10 m de profundidad. Es un animal colonial, siendo fácil, en las inmersiones nocturnas, observar los pólipos abiertos dispuestos en sus ramas. |
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En las paredes profundas y escarpadas es posible observar algunas manchas bastante amplias de este cnidario, Parazoanthus axinellae. Se trata de una especie muy común en el Mediterráneo, pero mucho más rara de ver en el Cantábrico, por lo menos con tal abundancia. | ||
Según avanzamos disminuye la profundidad y volvemos a toparnos con el fondo de cascajo del inicio, cuya cota (3 - 5 m) es ideal para estar los 3 minutos que nos sirven de parada de seguridad. Solo nos queda ver los bloques cuadrados del puerto para saber que estamos en el punto inicial de la inmersión y poder volver a tierra. En las inmersiones nocturnas, las ofiuras aparecen fuera de los agujeros y cuevas, tratando de ocultarse rápidamente en cuanto les enfocamos con las linternas. Si observamos atentamente en las grietas, no nos será difícil ver pequeñas galateas y cigarras de mar. En el fondo de las cuevas multitud de pequeños pares de ojos brillan indicando la presencia de infinidad de quisquillas y otros pequeños crustáceos. En la próxima inmersión nocturna probar a apagar las linternas durante breves instantes y una vez a oscuras remover el agua delante vuestro, para observar la fosforescencia de los integrantes del plancton. |
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