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Los últimos metros de roca, antes de
llegar al fondo arenoso, muestran la influencia de la arena, que se manifiesta a simple
vista por el escaso recubrimiento de las paredes rocosas. Hay que considerar que se trata
de una zona sujeta a un elevado hidrodinamismo, capaz de poner en movimiento la arena aun
a cotas inferiores a 20 metros.
En la zona limítrofe entre la roca
y la arena, en la frontera entre los dos biotopos, evolucionan grandes bancos de fanecas.
Es una especie muy fácil de reconocer por su silueta, su coloración y sus barbillas.
Sobre la arena hay salmonetes, con la presencia esporádica de escórporas de gran
tamaño, que se camuflan sobre los últimos bloques aislados. Adentrándonos más
profundamente en el fondo arenoso son comunes los sabirones, torpedos y algunos peces
planos de diversas especies, si bien sus hábitos exigen de nosotros una cierta capacidad
de observación para llegar a diferenciarlos del sustrato donde se entierran
Junto a ellos, de marzo a finales
del verano, aparecen las sepias, que se acercan a la costa para desovar. Su increíble
capacidad de camuflaje las hace pasar casi desapercibidas. Durante todo el verano los
fondos arenosos poco profundos se pueblan de sepias diminutas, ejemplares juveniles de
pocos centímetros de longitud. Su limitada capacidad de movimiento las hace relativamente
fáciles de capturar con las manos, y sin hacerles daño, podremos observar los detalles
de su morfología y sus rápidos cambios de color.
En aguas libres, de junio a
septiembre, se pueden observar cardúmenes de chicharros, lisas y obladas (Oblada
melanura). Un caso especial es el del lanzón, Ammodytes sp. Es una especie que se
desplaza en grandes bancos sobre el fondo, pero que en caso de peligro es capaz de
enterrarse en la arena.
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