CARA NORTE DE LA ISLA DE SANTA CLARA    

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Al lado mismo de la capital de Guipuzcoa se encuentra uno de los mejores sitios de buceo de todo el litoral. Aquí podremos encontrar un buen ejemplo del relieve característico de nuestra costa y la más completa representación de su flora y fauna.

 

 LOCALIZACION
La inmersión que proponemos se desarrolla en la cara norte de la isla de Santa Clara, situada en el centro de la bahía de La Concha, en Donostia - San Sebastián.

 

 ACCESOS
Hasta el punto de inmersión podemos llegar en nuestra propia embarcación o apuntándonos a una de las salidas organizadas por los clubes y centros de buceo de la localidad.
En la actualidad, el acceso se ha hecho algo problemático debido a la peatonalización del puerto y Boulevard.
Tal es así, que la dificultad de acceder a los servicios portuarios por parte del ciudadano "de a pie" ha ocasionado el cierre del centro de buceo de Scuba-du situado en el puerto donostiarra. Hoy por hoy, lo cierto es que no hay donde dejar el coche en las inmediaciones del puerto, por lo que se han limitado mucho las inmersiones desde este lugar.
 DESCRIPCION

  Labrus bimaculatus, Txiribito. Macho con su característica coloración nupcial.

Está inmersión nos permite visitar un paisaje submarino que presenta las características más llamativas de nuestro litoral, tanto si nos referimos a la morfología del fondo, como en lo tocante a las especies vegetales y animales que allí habitan.

El perfil del fondo muestra la estructura geológica típica de la costa guipuzcoana en forma de dientes de sierra, con algunos bloques caídos en el fondo producto de la rotura de los materiales que forman los estratos, que dan a estos parajes su peculiar fisonomía.
El desnivel es de 20 m en marea alta, con un recorrido horizontal de aproximadamente 100 m, en función del punto exacto donde nos vayamos a sumergir. A partir de esta cota máxima se extiende un fondo arenoso, sin piedra ni fango.

 

EN LA COTA CERO

La zona más somera, hasta 1 m por debajo del nivel de la marea, aparece cubierta por algas rodofíceas calcáreas (Corallina sp, Lithophyllum sp), estando presentes el erizo Paracentrotus lividus, el mejillón (Mitylus sp) y pequeñas colonias de percebes (Pollycipes cornucopia), estos últimos solo en las zonas más inaccesibles y recónditas (por motivos obvios).

DE 0 A -20: EL REINO DE LAS ALGAS

A partir de este punto, y hasta los 15 m. de profundidad, la comunidad vegetal esta dominada por el alga Gelidium sesquipedale, que a finales de verano se desarrolla de forma exuberante, dando al paisaje una espectacular coloración roja. Compartiendo su mismo hábitat aparecen otras especies, como Plocamium coccineum y Dictyopteris membranacea.
En los primeros metros abundan los blenios y gobios, con la presencia ocasional de algunos pequeños lábridos, como los carraspios. En las grietas, si somos observadores, descubriremos la presencia del cangrejo peludo y la nécora.
Entre las cotas -5 y -12, comienzan a aparecer lábridos de un tamaño considerable, pertenecientes a la especie Labrus berglyta, los familiares durdos, que se acercan decididos a observarnos, tras lo cual desaparecen indolentemente si no hacemos movimientos bruscos que puedan asustarlos. Más descaradas son las doncellas, Coris julis, que nos siguen atentas para capturar los pequeños organismos que son levantados del fondo por nuestros movimientos.
Un defensor de su espacio vital es el serrano, Serranus cabrilla, que avanza decidido hacia nosotros realizando una serie de gestos, como erizar sus espinas y abrir su boca amenazadoramente, tratando de disuadirnos de invadir su territorio. También se constata la presencia de escórporas o krabarrokas, perfectamente mimetizada con el sustrato. En las cuevas de pequeño tamaño abundan los pulpos, un poblador característico de estos ambientes submarinos.

Pulpo, Octopus vulgaris.

El pulpo es un acompañante habitual en este tipo de fondos. De naturaleza curiosa, frecuentemente se ve atraido por aquellas piezas de nuestro equipo que presentan colores brillantes.

Alcanzando la cota de -12 m. y bajando hacia los -18 metros, el fondo muestra con toda claridad su característica estructura en forma de serrucho, con una gran variación de profundidades en pocos metros de recorrido horizontal. Es un lugar ideal para ver dentro de sus grietas sargos (Diplodus sargus), algunos de gran tamaño, en familias no muy numerosas, y que ante nuestra presencia y la luz de la linterna, se desplazarán nerviosos dentro de sus oquedades. Por lo general son desconfiados y huidizos. Comedores de erizos y mejillones, es conveniente observar donde crecen dichos animales para tratar de descubrir ejemplares de estos peces por los alrededores.
En la misma zona no es extraño localizar alguna lubina de buen tamaño, de cuya visión podemos gozar algunos instantes si sabemos reducir nuestros ruidos. En ocasiones es posible ver algún ejemplar de congrio, que si sabemos despertar su curiosidad saldrá de su refugio y se acercará pausadamente a observarnos.

Dorada, Sparus aurata

No será tan sencillo localizar una dorada, Sparus aurata. Es un encuentro que normalmente tiene lugar en aguas libres, y durante breves instantes podremos distinguir algún ejemplar en el límite de nuestra visión, antes de desaparecer velózmente de nuestra vista con un golpe de su potente cola.
Podemos aprovechar para observar el reparto del espacio entre los diferentes seres vivos que habitan sobre el fondo marino. Como en tantos otros puntos del litoral, resulta fácil ver como las algas ocupan las zonas más elevadas del fondo, quedando las paredes verticales a disposición de los animales filtradores. Las cuevas y grietas profundas son el hábitat preferido de las esponjas. Debajo de los bloques sueltos se refugian aquellos animales que no poseen un caparazón protector lo suficientemente resistente como para arriesgarse a salir al exterior.

LA FRONTERA ENTRE DOS MUNDOS

Los últimos metros de roca, antes de llegar al fondo arenoso, muestran la influencia de la arena, que se manifiesta a simple vista por el escaso recubrimiento de las paredes rocosas. Hay que considerar que se trata de una zona sujeta a un elevado hidrodinamismo, capaz de poner en movimiento la arena aun a cotas inferiores a 20 metros.
En la zona limítrofe entre la roca y la arena, en la frontera entre los dos biotopos, evolucionan grandes bancos de fanecas. Es una especie muy fácil de reconocer por su silueta, su coloración y sus barbillas. Sobre la arena hay salmonetes, con la presencia esporádica de escórporas de gran tamaño, que se camuflan sobre los últimos bloques aislados. Adentrándonos más profundamente en el fondo arenoso son comunes los sabirones, torpedos y algunos peces planos de diversas especies, si bien sus hábitos exigen de nosotros una cierta capacidad de observación para llegar a diferenciarlos del sustrato donde se entierran
Junto a ellos, de marzo a finales del verano, aparecen las sepias, que se acercan a la costa para desovar. Su increíble capacidad de camuflaje las hace pasar casi desapercibidas. Durante todo el verano los fondos arenosos poco profundos se pueblan de sepias diminutas, ejemplares juveniles de pocos centímetros de longitud. Su limitada capacidad de movimiento las hace relativamente fáciles de capturar con las manos, y sin hacerles daño, podremos observar los detalles de su morfología y sus rápidos cambios de color.
En aguas libres, de junio a septiembre, se pueden observar cardúmenes de chicharros, lisas y obladas (Oblada melanura). Un caso especial es el del lanzón, Ammodytes sp. Es una especie que se desplaza en grandes bancos sobre el fondo, pero que en caso de peligro es capaz de enterrarse en la arena.


CONSEJOS PRACTICOS
Se trata de una zona muy expuesta al oleaje, no resguardada ni por el este ni por el oeste, por lo cual debe ser visitada solo en aquellas ocasiones en que las condiciones meteorológicas sean buenas, especialmente si vamos a detenernos en su parte más somera.
La morfología del fondo ofrece buenas referencias para orientarnos durante la inmersión. Si nos desplazamos en dirección perpendicular a los estratos, ganando profundidad, nos estaremos alejando de la costa en dirección norte. Podemos iniciar el recorrido en la zona superficial, sobre un fondo de 10 - 12 m, para ir paulatinamente ganando profundidad hasta llegar al fondo de arena.
A partir de ahí comenzaremos el ascenso, recorriendo las crestas de los estratos, explorando aquellos puntos y formaciones que más atraigan nuestra atención, hasta alcanzar la cota aproximada a la que habíamos comenzado la inmersión. Entonces solo es cuestión de desplazarse paralelos al estrato hasta localizar el cabo del ancla, para lograr salir junto a la embarcación.
En caso de que haya algo de mar de fondo, no es recomendable bucear por encima de la cota -10. El relieve es tan accidentado que podemos estar sin saberlo a pocos metros de la rompiente (justo sobre nuestras cabezas), pudiendo tener problemas en caso de ascender allí. En vez de encontrarnos a varias decenas de metros de la orilla, observando cómodamente como rompen las olas, iremos a asomar la cabeza justo en mitad de la espuma, con las desagradables (que no peligrosas) consecuencias que podéis imaginar.

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